Bolivia enfrenta presión en la construcción por alza de carburantes y demanda reajuste de precios

SUCESO IMPORTANTE EN EL SECTOR CONSTRUCCIÓN

El sector de la construcción boliviano enfrenta una situación crítica tras el reciente aumento del precio de los carburantes que ha elevado de forma “insostenible” los costos de obras y materiales, advirtieron representantes del gremio. Frente a este escenario, empresarios y cámaras del rubro han pedido al Gobierno la implementación de mecanismos de reajuste de precios en contratos públicos y privados, para garantizar la continuidad de proyectos y la sostenibilidad de miles de empresas y empleos vinculados a la construcción en todo el país. La subida de los precios del diésel y la gasolina producto de la eliminación de subsidios estatales a los hidrocarburos y ajustes recientes en el marco de medidas económicas para estabilizar las finanzas públicas ha impactado de lleno en este sector productivo, que depende directamente del combustible para transporte, maquinaria y logística de obras.

Bolivia enfrenta presión en la construcción por alza de carburantes y demanda reajuste de precios

Impacto de la subida de carburantes en los costos de construcción

El presidente de la Cámara Departamental de la Construcción (Cadeco), Rolando Surriable Vallejos, señaló que el alza en los precios de los carburantes ha provocado un aumento generalizado de los costos de construcción, situación que considera “irregulable” sin una intervención adecuada que contemple ajustes de precios en contratos y materiales. Según Surriable, con la eliminación de la subvención de los combustibles vigente desde hace décadas, los insumos nacionales y extranjeros presentan valores mucho más elevados, lo que presiona fuertemente la rentabilidad de proyectos y la viabilidad de obras en curso.

Surriable destacó que esta coyuntura afecta de manera directa a alrededor de 1,5 millones de familias que dependen de la actividad constructiva en Bolivia. Sin un reajuste de precios que compense la escalada de costos, el empresario advirtió que la situación “es demasiado crítica” para empresas y trabajadores del sector.

Demandas del sector: control y ajuste de precios

El sector constructor ha pedido a las autoridades que se incorpore una cláusula de reajuste de precios en el marco del Decreto Supremo 5503, que es central en la regulación actual de combustibles y algunos insumos. Esta cláusula, común en contratos de construcción para proteger a las partes ante variaciones significativas de costos de insumos claves, permitiría ajustar valores en función de factores externos como el precio del combustible o materiales importados y exportados.

Empresarios han señalado que sin un mecanismo claro de ajuste, gran parte de las obras públicas y privadas en ejecución podrían tornarse inviables financiera y operativamente, lo que podría llevar incluso a la paralización de proyectos y rescisión de contratos si no se atienden estas demandas de manera urgente.

Diálogo entre el sector privado y el Gobierno

En diciembre de 2025, representantes de la Cámara Boliviana de la Construcción (Caboco) y autoridades del Ministerio de Obras Públicas sostuvieron reuniones técnicas con el objetivo de analizar las preocupaciones del sector y explorar soluciones conjuntas. Durante estos encuentros se discutió la necesidad de encontrar mecanismos que permitan compensar los efectos de la variación de los costos de combustibles y otros insumos en los contratos públicos, para proteger la continuidad de obras y la estabilidad de empleos en el sector.

Este acercamiento se dio después de que varias entidades constructoras se declararan en estado de emergencia económica, demandando la implementación de un decreto específico que contemple el reajuste de precios para evitar el cierre de empresas y el fin de proyectos fundamentales.

Contexto económico: fin de subsidios a los combustibles

La demanda del sector constructor ocurre en un contexto económico marcado por la eliminación de las subvenciones a los combustibles en Bolivia, una medida adoptada por el nuevo Gobierno como parte de un paquete de reformas para estabilizar las finanzas públicas y reducir el déficit fiscal. Con la desaparición de estas subvenciones, los precios de gasolina y diésel aumentaron significativamente, una decisión que ha tenido impacto en diversos sectores productivos por el alza de costos de transporte y operación.

La eliminación de subsidios generó también reacciones sociales y sectoriales debido al impacto directo en los precios de bienes y servicios, alimentando un debate sobre cómo equilibrar la sostenibilidad fiscal del Estado con la protección de sectores productivos claves como la construcción.

Consecuencias y perspectivas para la construcción

Si no se logra consensuar un reajuste de precios que refleje las nuevas realidades del mercado, el sector constructor advierte que podría enfrentar efectos negativos amplios, tales como:

  • 📉 Paralización de obras públicas y privadas.

  • 💼 Pérdida de empleos vinculados a la construcción.

  • 📊 Mayores costos finales para proyectos de infraestructura.

  • ⚠️ Dificultad para atraer inversiones por inseguridad jurídica.

Los constructores insisten en que un mecanismo de ajuste adecuado permitirá mejorar la viabilidad de proyectos, proteger empresas locales y salvaguardar la economía de miles de familias que dependen de este importante sector productivo.

Conclusión

La subida de los precios de los carburantes tras el fin de las subvenciones en Bolivia ha puesto en evidencia la vulnerabilidad del sector de la construcción frente a variaciones de costos, generando una demanda urgente de mecanismos de reajuste de precios que permitan sostener la actividad. El diálogo entre las cámaras empresariales y el Gobierno será clave para determinar soluciones que preserven la continuidad de obras, protejan empleos y mantengan la competitividad de la industria constructiva en uno de los sectores más relevantes para la economía boliviana.

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