Las empresas constructoras privadas de Bolivia han lanzado advertencias sobre posibles suspensiones temporales o totales de obras públicas, acompañadas de movilizaciones y medidas de protesta, ante lo que aseguran es la falta de respuestas concretas por parte del Gobierno a una serie de demandas fundamentales para la viabilidad del sector. La situación ha generado alarma por el posible impacto en el empleo, la inversión y la estabilidad económica del país.
En una reunión celebrada en Cochabamba, representantes de las diversas cámaras regionales del sector construcción se declararon en estado de emergencia permanente y anunciaron que, si no se atienden sus demandas, emprenderán movilizaciones nacionales y regionales, así como la paralización de obras públicas en curso.
La decisión fue adoptada por la Cámara Boliviana de la Construcción (Caboco), que agrupa a los gremios del sector y ha señalado que la falta de políticas claras para la reactivación económica del rubro podría conducir a un colapso sin precedentes.
La principal reclamación de los constructores es la aprobación urgente de un Proyecto de Decreto Supremo de Reactivación Económica del Sector, presentado al Estado en noviembre de 2025. Este documento, elaborado por técnicos y representantes de gremios como la Cámara de la Construcción de Santa Cruz (Cadecocruz), en conjunto con el Ministerio de Obras Públicas, Servicios y Vivienda, propone reajustes de precios en contratos de obra pública para compensar la inflación y los crecientes costos derivados de la escasez de dólares y otros factores macroeconómicos.
La Caboco ha detallado que la primera de las medidas será una concentración nacional de empresas constructoras el 28 de enero, durante la cual exigirán el tratamiento y la aprobación del decreto por parte de las autoridades competentes. También han anunciado:
Movilizaciones regionales replicadas en varias partes del país
Suspensión temporal o total de trabajos en obras públicas hasta lograr condiciones económicas más favorables
Acciones adicionales de protesta para evidenciar el descontento del sector
Los gremios han afirmado que, de no lograrse avances concretos, el sector podría enfrentar un deterioro que no solo afectaría a las empresas constructoras, sino también a los trabajadores y a la economía en su conjunto, debido a la relevancia de este sector para el empleo y la actividad productiva.
El reclamo de los constructores se enmarca en un contexto de presión por el aumento de los costos de materiales y servicios, junto con dificultades económicas más amplias que enfrentan diversos sectores productivos en Bolivia. El llamado de Caboco se ha sumado a otras manifestaciones y protestas en el país durante los últimos meses, en medio de tensiones sociales y debates sobre políticas públicas.
La paralización de obras públicas si llegara a concretarse tendría repercusiones importantes sobre la actividad económica, la creación de empleo y la ejecución de proyectos de infraestructura esenciales, desde carreteras hasta edificaciones públicas. Por ello, tanto las cámaras empresariales como algunos analistas han instado al diálogo entre los gremios y el Gobierno para evitar una escalada de tensiones que pueda afectar aún más un sector ya vulnerable.