El sector de la construcción en Argentina empieza a mostrar signos de desaceleración en los costos de materiales y mano de obra, lo que muchas empresas y desarrolladores interpretan como un posible punto de inflexión para la actividad del sector, luego de meses de presiones inflacionarias que habían encarecido significativamente los proyectos constructivos. Esta tendencia, aunque aún frágil, abre la puerta a nuevas expectativas sobre la reactivación de inversiones y una mayor sostenibilidad en las obras planificadas para 2026.
Incrementos en los precios de insumos importados, interrumpidos por variaciones en el tipo de cambio.
Aumentos frecuentes en salarios y costos laborales asociados a la obra.
Sin embargo, según datos aportados por gremios del sector y análisis de mercado, en los últimos meses se registró una modestísima desaceleración en la tasa de incremento de costos, lo que sugiere que factores inflacionarios, aunque siguen presentes, ya no empujan los montos con la misma intensidad que antes. Este cambio es interpretado como una señal positiva para el sector y un posible punto de partida para una mayor estabilidad económica en la construcción. (infoconstruccion.com.ar)
Los desarrolladores consultados señalaron que la desaceleración de los costos podría permitir una mejor planificación financiera de proyectos de mediano y largo plazo. Según explican, la caída en la velocidad de aumento de los precios —aunque no una disminución absoluta— reduce la incertidumbre que tantas veces bloqueó nuevas inversiones o postergó el inicio de obras.
“Si bien aún hay volatilidad, una desaceleración de los costos nos da espacio para evaluar proyectos sin el temor constante de que los materiales se encarezcan de forma abrupta”, mencionó uno de los directivos de un importante grupo constructor en Buenos Aires. (infoconstruccion.com.ar)
Este escenario podría traducirse en un aumento de la oferta de viviendas nuevas, así como en la ejecución de obras comerciales y de infraestructura privada que habían sido postergadas por los altos costos.
A pesar de la señal positiva, los expertos advirtieron que persisten retos estructurales que el sector debe enfrentar, entre los cuales figuran:
Necesidad de financiamiento accesible y estable para la concreción de proyectos, especialmente en un contexto donde los costos financieros aún son relevantes.
Incertidumbre cambiaria, que continúa siendo un factor que afecta directamente el precio de insumos importados como cemento, acero y maquinaria.
Trámites burocráticos y regulaciones municipales, que en algunos casos incrementan los tiempos y costos de habilitación de obras.
“Una desaceleración de costos es positiva, pero el sector necesita señales claras de estabilidad económica y regulatoria para que esa tendencia se convierta en un crecimiento sostenible”, señaló un analista de mercado especializado en construcción. (infoconstruccion.com.ar)
Uno de los aspectos más sensibles para la economía doméstica es el impacto en el mercado de vivienda, ya que la desaceleración de costos podría favorecer la accesibilidad de proyectos habitacionales, beneficiando a familias que desde hace tiempo esperan opciones más asequibles de vivienda propia.
Especialistas en desarrollo urbano señalan que la moderación en los incrementos de los costos puede permitir que algunas inversiones en Viviendas de Interés Social (VIS) y Viviendas de Interés Prioritario (VIP) se vuelvan más atractivas para desarrolladores, siempre y cuando existan incentivos adecuados y mecanismos de financiamiento complementarios.
Los analistas del mercado y gremios del sector constructor coinciden en que 2026 podría marcar un punto de inflexión para la construcción en Argentina, bajo las siguientes condiciones:
Mayor estabilidad en los costos, que permita una planificación estratégica más allá de la volatilidad reciente.
Acceso a líneas de crédito favorables y estabilidad macroeconómica, que incentiven a los inversores privados a retomar proyectos.
Iniciativas públicas que favorezcan la vivienda asequible y proyectos de infraestructura, como catalizadores de actividad económica.
Si se logra consolidar esta tendencia de desaceleración y complementar con políticas públicas robustas, Argentina podría experimentar un repunte en la actividad de la construcción, con efectos positivos en empleo, inversión y oferta de viviendas.