El sector de la construcción en Argentina dio indicios de una recuperación al cierre de diciembre de 2025, tras una fuerte caída registrada en noviembre, según los últimos datos oficiales divulgados por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) y mediciones del sector. Estos resultados apuntan a una posible mejora en la actividad constructiva después de meses de desafíos y contracciones que habían afectado al sector más golpeado por la desaceleración económica en el país. La evolución del sector constructivo es observada de cerca por economistas, empresas constructoras y autoridades, ya que representa un barómetro importante de la salud económica del país y un motor clave para la generación de empleo e inversión. La comparación entre noviembre y diciembre muestra contrastes que ofrecen una nueva perspectiva para el inicio de 2026.
En noviembre de 2025, la actividad en la construcción sufrió una contracción significativa, interrumpiendo una racha de crecimiento interanual que había durado diez meses. En ese mes, el Indicador Sintético de la Actividad de la Construcción (ISAC) mostró:
Una baja interanual de 4,7 %,
Y una caída mensual desestacionalizada de 4,1 %.
La contracción se reflejó en la disminución de varios materiales utilizados en obras, con reducciones en la venta de ladrillos huecos (-19,3 %), yeso (-17,8 %) y pisos cerámicos (-15 %) respecto a noviembre del año anterior. Incluso el consumo de cemento portland cayó 4,7 %.
Este contexto fue sintomático de la presión que enfrentaba el sector en un entorno económico todavía complejo, con inversiones lentas y contracciones en obras tanto públicas como privadas.
Pese al mal desempeño de noviembre, los datos disponibles para diciembre de 2025 muestran indicios de mejora:
La superficie autorizada para construir registró un aumento interanual del 4,1 %, según el INDEC, lo que indica que se siguen aprobando proyectos y podría haber mayor actividad en los próximos meses.
De acuerdo con mediciones del Índice Construya, los despachos de materiales a obras privadas crecieron aproximadamente 5,8 % en diciembre respecto al mismo mes del año anterior, lo que sugiere un repunte del consumo de insumos y, por ende, mayor actividad en obra privada.
En términos de empleo, aunque los datos globales del año muestran tensiones en el mercado laboral, en octubre de 2025 el empleo en el sector privado de la construcción mostró una suba interanual de 3,5 %, lo que podría reflejar una recuperación gradual en algunos segmentos de la industria.
La diferencia entre la contracción general de noviembre y los resultados más positivos de diciembre puede explicarse por la variedad de indicadores utilizados para medir el sector:
ISAC (Índice Sintético de la Actividad de la Construcción) capta tanto obra pública como privada y refleja variaciones más amplias de la actividad general.
Índice Construya, en cambio, se concentra en los despachos de materiales a obras privadas, lo que permite observar mejor el dinamismo del segmento privado incluso cuando la obra pública está lenta.
Esto significa que, aunque la construcción todavía enfrenta desafíos, existen señales mixtas pero alentadoras de que ciertos segmentos podrían estar recuperándose y reactivando actividad al finalizar el año.
Para analistas del sector, estas cifras representan un cambio de tendencia que puede consolidarse en los próximos meses si continúa el avance de proyectos y se sostiene el consumo de materiales. La mejora en permisos de construcción y despachos de insumos podría traducirse en mayor inversión y empleo en el sector, claves para la recuperación económica más amplia.
Sin embargo, el repunte aún es incipiente y dependerá de factores macroeconómicos como la inversión pública, la confianza empresarial y la dinámica del crédito, que determinan si la actividad se traduce en obras efectivas y empleo sostenible.
La construcción en Argentina cerró el año 2025 con indicios de recuperación en diciembre, tras una caída marcada en noviembre que había interrumpido meses consecutivos de crecimiento. El aumento en permisos de obra, la mejora en los despachos de materiales y algunos avances en empleo sugieren que el sector podría estar en un momento de transición hacia la reactivación. No obstante, la recuperación completa dependerá de una serie de factores económicos más amplios, y será crítico observar la evolución de estos indicadores durante el primer trimestre de 2026.