El desarrollo de infraestructura en Perú atraviesa un momento crítico. Diversos megaproyectos estratégicos clave para la competitividad y el crecimiento económico están enfrentando serios obstáculos que ponen en riesgo su ejecución, según alertas recientes del sector construcción. De acuerdo con la Cámara Peruana de la Construcción (CAPECO), el problema no es menor: miles de millones de soles en inversiones permanecen paralizados o avanzan a un ritmo mucho más lento de lo esperado, afectando directamente la modernización del país.
Uno de los datos más preocupantes es que las obras públicas detenidas alcanzan cerca de 68 mil millones de soles, según cifras de la Contraloría. Este volumen evidencia fallas estructurales en el modelo de inversión estatal.
Aunque el gobierno ha impulsado un nuevo Plan Nacional de Infraestructura con 72 proyectos valorizados en más de 144 mil millones de soles, especialistas advierten que esto no será suficiente si no se resuelven los problemas de fondo.
Además, importantes iniciativas han quedado fuera de este plan, como:
Lo que genera preocupación sobre la planificación estratégica del país.
Entre los proyectos más importantes que hoy presentan dificultades destacan:
Estas obras enfrentan problemas recurrentes como:
Estas barreras no solo retrasan la ejecución, sino que incrementan los costos y reducen el impacto esperado de las inversiones.
El impacto de estas trabas va más allá del sector construcción. La paralización de megaproyectos afecta áreas clave como:
Limitando el acceso a servicios básicos y frenando el crecimiento económico del país.
Además, expertos advierten que muchos proyectos priorizados ya presentan problemas estructurales —como sobrecostos, falta de permisos o dificultades ambientales— lo que compromete su viabilidad futura.
Desde CAPECO se plantea que el problema requiere una solución integral. Entre las principales recomendaciones destacan:
Asimismo, se advierte que decisiones como la suspensión de peajes o la cancelación unilateral de contratos podrían agravar la situación en lugar de resolverla.
Finalmente, el sector construcción hace un llamado a un acuerdo político nacional que permita destrabar los proyectos y priorizar el desarrollo territorial.
Sin una estrategia clara y sostenida, Perú corre el riesgo de perder competitividad frente a otros países de la región, retrasando obras fundamentales para su crecimiento económico y bienestar social.