Una medida para agilizar procesos
El decreto responde a la necesidad de acelerar el acceso a vivienda digna en sectores populares y rurales, donde los trámites de licenciamiento eran considerados un obstáculo para la ejecución de proyectos.
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Carta de responsabilidad profesional: será firmada por arquitectos o ingenieros, quienes asumirán la responsabilidad técnica de las obras.
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Registro ante autoridades: se mantiene como requisito para garantizar trazabilidad y control administrativo.
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Objetivo principal: facilitar el mejoramiento de viviendas y fomentar la autogestión comunitaria en construcción.
Reacciones de los gremios
La decisión ha generado preocupación en el sector empresarial y técnico. La Cámara Colombiana de la Construcción (Camacol) advirtió que la eliminación de licencias podría traer riesgos técnicos y fiscales:
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Riesgos estructurales: al no contar con una revisión previa de las autoridades, algunas obras podrían incumplir normas de seguridad.
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Impacto fiscal: la ausencia de licencias podría dificultar el control tributario y generar pérdidas millonarias en recaudo.
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Desconfianza empresarial: constructoras y proveedores temen que la medida incentive prácticas informales en el sector.
Impacto esperado en el sector
El decreto abre un debate sobre el equilibrio entre agilidad administrativa y seguridad técnica:
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Podría beneficiar a miles de familias que esperan mejoras rápidas en sus viviendas.
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Sin embargo, expertos advierten que la falta de licencias podría derivar en problemas legales y técnicos a mediano plazo.
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El sector construcción, que representa un motor clave de la economía, enfrenta el reto de adaptarse a este nuevo esquema regulatorio.
Perspectivas
El Ministerio de Vivienda anunció que en los próximos seis meses se implementará un plan de capacitación y certificación de profesionales, con el fin de garantizar que las obras ejecutadas bajo este modelo cumplan estándares mínimos de calidad y seguridad.
Mientras tanto, gremios y asociaciones empresariales insisten en que la medida debe ser revisada para evitar que se convierta en un riesgo estructural y financiero para el país.
Conclusión: El Decreto 1166 de 2025 marca un cambio trascendental en la regulación de la construcción en Colombia. Aunque promete agilizar procesos y facilitar el acceso a vivienda digna, también abre un debate sobre la seguridad, la fiscalización y la sostenibilidad del sector