El sector inmobiliario en Colombia registra señales concretas de reactivación durante 2026, con proyecciones de Camacol que anticipan un alza en las ventas de vivienda de entre el 5 % y el 12 %, mientras que el inicio de nuevas obras podría superar el 13 %, liderado por el segmento No VIS.
Cifras que respaldan la recuperación
El dinamismo del mercado se apoya en un entorno macroeconómico más estable. El Banco de la República mantiene su tasa de intervención en 11,25 %, lo que ha facilitado el acceso al crédito hipotecario. Por su parte, el DANE reporta valorizaciones anuales del 8,91 % en casas y del 9,15 % en apartamentos nuevos, cifras que superan los niveles de inflación reciente.
En Bogotá, el valor total de las ventas de vivienda nueva alcanzó los $16,6 billones, mientras que la oferta de vivienda usada se ha contraído al 1,9 % de absorción visible, lo que refleja un mercado cada vez más competitivo tanto para compradores como para inversionistas.
Mercado corporativo y logístico con comportamiento diferenciado
El segmento de oficinas corporativas en Bogotá registra una vacancia cercana al 8 %, nivel que ha presionado al alza los cánones de arrendamiento en las principales zonas empresariales de la ciudad. En contraste, el mercado logístico muestra una solidez notable: la vacancia en Bogotá y su sabana se ubica apenas en el 1,6 %, consolidando este subsegmento como uno de los más estables del portafolio inmobiliario nacional.
Adicionalmente, tendencias como el nearshoring —la relocalización de operaciones productivas hacia mercados más cercanos— podrían impulsar un crecimiento del 22 % en la absorción de espacios industriales. La demanda de bodegas urbanas de menos de 1.000 m² avanza a tasas del 35 % anual, según datos del sector.
Gestión profesional de activos, en el centro de la estrategia
Ante este escenario, compañías especializadas como Gaviria Real Estate (GRE), con más de 78 años de trayectoria y un portafolio que supera las 1.500 propiedades bajo administración a nivel nacional —con más de $120.000 millones en rentas anuales—, anuncian una evolución de su modelo de negocio orientada a la gestión profesional de activos inmobiliarios.
El perfil del inversionista también ha cambiado: la búsqueda de rentabilidad activa ha desplazado al ahorro pasivo, lo que incrementa la demanda por asesoría especializada y estructuras de gestión más sofisticadas.
Nuevas tendencias redefinen la demanda futura
De cara a los próximos años, el sector apunta hacia un modelo de crecimiento selectivo. La valorización de la vivienda nueva se proyecta por encima de la inflación, mientras que fenómenos como el co-living y el concepto de ciudades de 15 minutos —donde los residentes acceden a servicios, trabajo y comercio en proximidad inmediata— seguirán transformando las preferencias de ubicación y tipología de los inmuebles más demandados.
Según las proyecciones del sector, la rentabilidad inmobiliaria en Colombia estará determinada en mayor medida por la especialización en la gestión y la eficiencia operativa, más que por el volumen de unidades comercializadas.