El Gobierno nacional anunció una estrategia integral para impulsar el sector de la construcción y el acceso a vivienda en 2026, declarando oficialmente este año como “el año de la construcción y el empleo”. El presidente Daniel Noboa explicó que, tras consolidar la estabilidad económica del país y recuperar la confianza internacional, el Ejecutivo enfoca sus esfuerzos en promover el desarrollo habitacional, estimular la creación de empleo y fortalecer la infraestructura pública a través de diversas medidas de financiamiento preferencial y programas sociales para facilitar el acceso a vivienda propia.
Una de las piezas centrales de la iniciativa es el acceso a créditos hipotecarios con tasas históricamente bajas, destinadas a familias que buscan adquirir su primera vivienda. Entre los componentes se incluyen:
Tasa preferencial del 2,99 % anual para créditos hipotecarios de primera vivienda ofrecidos por el Banco del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (Biess), considerada la más baja de la historia del país.
El programa “Miti Miti”, que establece una tasa de interés efectiva del 4,99 % anual para los compradores, con el Estado asumiendo la mitad del costo, respaldado por un fondo de USD 600 millones financiado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
El Banco del Pacífico, administrado por el Estado, destinó USD 70 millones para créditos de vivienda con una tasa de 4,87 % anual, ampliando las opciones de financiamiento para distintos segmentos de la población.
Desde la perspectiva del sector de la construcción, estas líneas de crédito tienen un impacto significativo en la democratización del acceso a la vivienda. Según Joan Proaño, vicepresidente de Constructores Positivos —el clúster del sector de la construcción e inmobiliario del Ecuador— las nuevas condiciones permiten que familias con ingresos mucho menores se califiquen para un crédito que antes era inalcanzable bajo las condiciones tradicionales de la banca.
El presidente Noboa señaló que la combinación de políticas de construcción de viviendas y proyectos de infraestructura pública generará miles de empleos directos e indirectos para las familias ecuatorianas durante 2026. Esta visión de desarrollo busca no solo mejorar el acceso a la vivienda, sino también dinamizar la economía en múltiples sectores conexos, desde la construcción y servicios hasta el comercio y la manufactura, beneficiando la estabilidad laboral del país.
Uno de los objetivos del plan es reducir las barreras de ingreso al mercado inmobiliario, tanto para la adquisición de viviendas como para la participación de familias de diferentes niveles socioeconómicos, lo que contribuye a la cohesión social y al fortalecimiento del tejido comunitario.
Además de las medidas dirigidas a la vivienda, el Gobierno ecuatoriano destinará importantes recursos a proyectos de infraestructura pública que abarcan mejoras de carreteras, construcción de obras y urbanizaciones estratégicas para facilitar la conectividad y elevar la calidad de vida en zonas urbanas y rurales. Esta inversión pública busca crear un efecto multiplicador en la economía nacional, promoviendo la productividad y conectividad de los mercados internos y facilitando futuras oportunidades de inversión.
El anuncio de estas políticas se da en un contexto donde el Ejecutivo ha enfatizado la importancia de ordenar la economía, bajar el riesgo país y atraer recursos externos que faciliten la ejecución de inversiones que directamente beneficien a las familias ecuatorianas.
Las iniciativas anunciadas también incluyen programas con componentes sociales enfocados en reducir el déficit habitacional en Ecuador, especialmente entre hogares con menos acceso a financiamiento. Los esfuerzos buscan crear soluciones habitacionales para diversos grupos, incluyendo familias jóvenes, trabajadores con ingresos moderados y poblaciones vulnerables, así como incentivar la participación de entidades públicas y privadas en la construcción de nuevos proyectos residenciales accesibles.
En suma, el plan oficial traza una ambiciosa hoja de ruta para 2026, en la cual el acceso a vivienda, la creación de empleo y la construcción de infraestructura aparecen como elementos fundamentales para la recuperación económica, la inclusión social y el bienestar de las familias ecuatorianas a lo largo del año.