El sector de la construcción en Perú se encuentra ante un momento de incertidumbre y posibles cambios en los precios de sus materiales clave, como acero, cemento y ladrillo, de cara al año 2026. Tras los aumentos elevados registrados durante la reapertura económica posterior a la pandemia, los indicadores más recientes muestran que los precios de estos insumos han tendido a estabilizarse o incluso a disminuir, lo que abre un análisis sobre cómo evolucionarán en los próximos meses y qué efectos podría tener esto en la actividad constructora nacional. De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), el índice de precios de materiales de construcción en Lima Metropolitana presentó una contracción de 1,77 % en 2025, luego de varios años en los que las tarifas estuvieron presionadas por la demanda y la escasez de insumos.
El año 2021 marcó un hito para los precios de materiales de construcción en Perú, con un aumento del 15,4 % en el índice de precios de estos insumos, impulsado por la recuperación de la construcción tras las restricciones por la COVID-19 y una fuerte demanda tanto formal como informal.
Sin embargo, desde entonces, los incrementos han cedido paso a periodos en los que los precios han mostrado caídas o crecimiento nulo, reflejando una normalización del mercado y una menor presión inflacionaria.
El comportamiento del acero, uno de los insumos más sensibles a las dinámicas globales, depende en gran medida de factores externos como los mercados internacionales y las cotizaciones del dólar. Según expertos consultados por la Cámara Peruana de la Construcción (Capeco), el acero mantiene una tendencia hacia la baja en los últimos meses, en parte impulsada por un tipo de cambio más favorable y una menor presión de la demanda interna.
Este descenso podría mantenerse durante 2026 si las condiciones internacionales no generan presiones significativas en el mercado global del metal.
La estabilidad del ladrillo —un insumo ligado en buena medida al mercado local y a la construcción informal o de autoconstrucción— parece más probable que una subida fuerte de precios, según el análisis de Capeco. Esto se debe a que el mercado informal no muestra variaciones sustanciales en la facturación, lo que sugiere que no habrá aumentos abruptos por este lado.
Entre los materiales protagonistas, el cemento presenta uno de los panoramas más sólidos para 2026, con datos que muestran un crecimiento en la demanda interna de consumo durante 2025. El aumento del consumo de cemento observada durante el año pasado indica que el sector podría mantener una demanda estable, lo que ayudaría a contener precios o incluso observar aumentos moderados en ciertos periodos de alta actividad constructiva.
El análisis de los escenarios futuros para los materiales de construcción debe considerar múltiples factores tanto internos como externos:
El crecimiento del sector construcción peruano registró cifras positivas en el cierre del 2025, con un avance de obras públicas y privadas que impulsaron la actividad general. Según el Banco Central de Reserva del Perú (BCRP), el sector creció 6,4 % en el tercer trimestre de 2025, y la inversión privada aumentó su participación, lo que sugiere que la demanda por materiales seguirá latente.
Las importaciones de acero y otros insumos metálicos están sujetas a las fluctuaciones del tipo de cambio y a la evolución de los precios internacionales. Factores como la fortaleza del dólar o la disponibilidad de oferta global pueden presionar los precios hacia la baja o mantenerlos relativamente estables.
El presupuesto no ejecutado destinado a obras públicas puede significar menor demanda de algunos materiales si estos fondos no se destinan a proyectos constructivos en 2026. Esto, cruzado con una calma en la expansión de proyectos privados, podría favorecer condiciones de precios más estables o incluso moderadamente descendentes.
Para analistas del sector y representantes empresariales, la expectativa es que los precios de acero, cemento y ladrillo experimente una tendencia hacia la estabilidad o ligeras caídas en 2026, aunque no se descartan variaciones puntuales dependiendo del ritmo de ejecución de obras y la dinámica del mercado internacional de materias primas.
Esta relativa calma en los precios puede significar un alivio para las empresas constructoras, que han enfrentado presiones inflacionarias en años recientes, y también para los consumidores finales, particularmente en proyectos de vivienda o infraestructuras locales.
El año 2026 se perfila como un periodo de ajuste y moderación para los precios de los materiales de construcción en Perú. Tras una etapa de alzas significativas post pandemia, el acero podría continuar con una tendencia a la baja influida por factores externos, el ladrillo podría mantener estabilidad gracias a la consistencia del mercado informal, y el cemento puede sostener su demanda interna en niveles favorables.
Este escenario ofrece un panorama más previsible y menos volátil, que podría beneficiar tanto a constructoras como a compradores, permitiendo planificar con mayor claridad costos y presupuestos en proyectos de infraestructura y vivienda en todo el país.