El sector de la construcción se perfila como uno de los pilares estratégicos del “Plan México” de cara a 2026, según afirmó Altagracia Gómez, presidenta del Consejo Asesor Empresarial, al destacar el rol clave que tendrá esta actividad en la generación de empleo, atracción de inversiones y fortalecimiento de la competitividad nacional.
Durante su intervención, Gómez subrayó que el Gobierno federal, en coordinación con la iniciativa privada, impulsará una agenda ambiciosa que coloca a la construcción como motor transversal del desarrollo económico, al impactar de forma directa en vivienda, infraestructura, industria, logística y servicios.
Uno de los ejes centrales del Plan México será la creación y consolidación de los Polos de Desarrollo Económico para el Bienestar, concebidos como espacios estratégicos para atraer inversión productiva, descentralizar el crecimiento y dinamizar economías regionales.
En este marco, se anunció la proyección de 100 nuevos parques industriales, que demandarán importantes inversiones en:
Infraestructura vial y de transporte
Redes eléctricas y energéticas
Agua, saneamiento y servicios básicos
Construcción industrial y logística
Estos desarrollos no solo fortalecerán la capacidad productiva del país, sino que también generarán una demanda sostenida de obras civiles y edificación especializada, impulsando a empresas constructoras de distintos tamaños.
Otro de los componentes destacados del Plan México es el uso de esquemas de inversión mixta, que combinan recursos públicos y privados para acelerar la ejecución de proyectos estratégicos. Este modelo busca:
Reducir la presión fiscal sobre el Estado
Aprovechar la experiencia técnica y financiera del sector privado
Acelerar los tiempos de ejecución de obras
La construcción se posiciona así como un sector articulador, capaz de canalizar inversiones hacia proyectos de alto impacto económico y social, desde infraestructura urbana hasta complejos industriales y logísticos.
Altagracia Gómez resaltó uno de los datos más significativos del sector: por cada vivienda nueva que se construye se generan más de ocho empleos, entre directos e indirectos. Esta característica convierte a la edificación habitacional en una de las herramientas más efectivas para:
Combatir el desempleo
Fortalecer el mercado laboral formal
Dinamizar cadenas productivas como acero, cemento, vidrio, transporte y servicios
En un contexto de crecimiento demográfico y déficit habitacional, el impulso a la vivienda se presenta como una doble oportunidad: atender una necesidad social y estimular la economía.
El Plan México también pone énfasis en la infraestructura logística, un área donde el país enfrenta importantes desafíos. Pese a ser una de las economías más dinámicas del mundo, México ocupa el puesto 57 en capacidad logística, una posición que limita su competitividad frente a otros mercados.
Para revertir esta situación, se priorizarán inversiones en:
Carreteras y autopistas
Puertos y plataformas logísticas
Infraestructura ferroviaria
Centros de distribución y almacenamiento
La mejora de la logística no solo beneficiará al comercio y la industria, sino que abrirá un nuevo ciclo de oportunidades para el sector construcción, especialmente en proyectos de gran escala.
Desde el ámbito empresarial, se destacó que la apuesta por la construcción dentro del Plan México debe ir acompañada de:
Planeación de largo plazo
Sostenibilidad ambiental
Uso eficiente de recursos
Integración de nuevas tecnologías constructivas
El objetivo es consolidar un sector moderno, competitivo y alineado con las exigencias del desarrollo sostenible, capaz de responder tanto a las necesidades urbanas como a los retos industriales y logísticos del país.
Con la construcción como sector prioritario, el Plan México traza una hoja de ruta clara hacia 2026: más infraestructura, mayor inversión, generación de empleo y fortalecimiento de la competitividad nacional. Para el sector constructor, este enfoque representa una oportunidad histórica de crecimiento, innovación y consolidación como uno de los principales motores de la economía mexicana.
En un escenario de reconfiguración productiva y búsqueda de bienestar social, la construcción emerge no solo como una actividad económica, sino como una herramienta estratégica para transformar el desarrollo del país.