Los precios de las actividades del sector construcción en México reflejaron un aumento importante entre diciembre de 2024 y diciembre de 2025, de acuerdo con cifras públicas divulgadas por la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción (CMIC). Durante este periodo, el índice general de precios en la industria constructora registró una variación anual positiva del 3.93 %, impulsado principalmente por el encarecimiento de la edificación residencial, que lideró las alzas dentro del sector.
Este incremento refleja un escenario en el que, pese a desafíos macroeconómicos, los costos vinculados con la construcción de viviendas y obras civiles siguen presionándose al alza, afectando tanto a promotores como a desarrolladores y usuarios finales que demandan proyectos habitacionales o de infraestructura pública.
Entre los factores que explican la variación, la edificación de viviendas jugó un papel protagónico. La demanda de vivienda continúa activa en distintas regiones del país, incentivando inversiones privadas y públicas, lo que se traduce en mayores costos de insumos, mano de obra y servicios asociados al sector.
Este comportamiento en los precios se da en un contexto en el que otros segmentos del sector construcción, como la edificación comercial o industrial, también experimentan presiones de costo debido a la dinámica de la economía y los retos estructurales del mercado laboral y las cadenas de suministro.
Diversos insumos de construcción han mostrado variaciones significativas en sus precios, lo que contribuye al incremento general del índice. Entre los materiales con mayores ajustes se cuentan los bloques y tabiques de concreto, los tubos de cobre y el concreto premezclado, insumos fundamentales en obras de edificación y obra civil.
Este fenómeno de ajustes de precios a nivel de proveedor está relacionado también con condiciones globales de mercados de materias primas, costos de logística y variaciones en la demanda interna, factores que obligan a contratistas y desarrolladores a ajustar presupuestos y plazos de ejecución de obras.
El incremento de precios en el sector construcción ocurre en un entorno económico más amplio donde distintos indicadores muestran tendencias mixtas. Por ejemplo, el producto interno bruto (PIB) de México refleja una recuperación gradual que modera su ritmo, con proyecciones del crecimiento económico para 2026 en torno al 1 % – 1.3 %, según datos económicos recientes.
Por otra parte, la producción de construcción —que incluye infraestructuras civiles y edificación residencial y comercial— ha mostrado cierta resiliencia, con tasas interanuales positivas, aunque la expansión no es uniforme en todas las ramas de la industria.
De igual manera, informes de mercado estiman que la industria de la construcción mexicana mantendrá un crecimiento sostenido en los próximos años gracias a proyectos de infraestructura pública y privada, así como al dinamismo en segmentos como vivienda y obra industrial. Se proyecta que aspectos como la inversión en energía, transporte e infraestructura regional apoyarán la recuperación del sector en la segunda mitad de la década.
El comportamiento de los precios en actividades de construcción no solo representa un reflejo de la demanda existente, sino también un desafío para mantener la competitividad del sector y asegurar que los proyectos se mantengan viables en términos de costos y tiempos de ejecución. La presión sobre los materiales y la mano de obra exige a empresas constructoras optimizar procesos, utilizar tecnologías más eficientes y gestionar de forma integral los presupuestos para garantizar rentabilidad.
Asimismo, la consolidación de políticas públicas orientadas a fomentar inversiones mixtas entre el sector público y privado, así como programas de financiamiento para vivienda e infraestructura, podrían influir en el comportamiento del sector hacia finales de 2026.