El Sindicato Único Nacional de la Construcción y Anexos (SUNCA) y las cámaras empresariales del sector suscribieron el martes 4 de agosto de 2026 un preacuerdo que establece la reducción progresiva de la jornada laboral en la construcción de Uruguay, desde las 44 horas semanales actuales hasta las 40 horas, con un plazo de implementación que se extiende hasta 2030 y un convenio vigente hasta 2031.
Cronograma gradual y modalidades de aplicación
Según lo informado por el presidente del SUNCA, Richard Ferreira, la reducción comenzará a aplicarse en 2027 a razón de una hora por año y sin afectación del salario. De acuerdo con el cronograma difundido, la jornada descenderá a 43 horas en agosto de 2027, a 42 en mayo de 2028, a 41 en mayo de 2029 y alcanzará las 40 horas semanales desde enero de 2030. El preacuerdo contempla dos vías de implementación: reducir una hora diaria de trabajo o concentrar la disminución en cuatro horas menos los viernes.
El régimen que se busca modificar establece actualmente nueve horas de trabajo de lunes a jueves y ocho horas el viernes. Además de la reducción horaria, el texto incorpora un aumento del salario real, disposiciones vinculadas a la salud mental de los trabajadores y una ampliación de políticas sociales en el sector.
Contenido del acuerdo y contrapartidas empresariales
El presidente de la Cámara de la Construcción del Uruguay, Alejandro Ruibal, confirmó la firma del preacuerdo en declaraciones a Radio Carve y precisó que el convenio tiene una vigencia de cinco años. Ruibal indicó que el acuerdo incorpora contrapartidas y flexibilidades para el sector patronal, aunque no especificó el detalle de esas condiciones, cuyo contenido no ha sido divulgado públicamente.
Proceso de negociación y pasos pendientes
El documento alcanzado no tiene carácter definitivo. Para entrar en vigor, deberá ser ratificado por la asamblea general del SUNCA, refrendado por ambas partes y homologado por el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social. La cautela está justificada por un antecedente reciente: días antes de esta firma, tres de las cuatro gremiales patronales desconocieron un entendimiento previo sobre el mismo punto, lo que obligó a retomar las conversaciones desde fojas cero.
Las negociaciones se extendieron por más de 120 días e incluyeron asambleas, paros departamentales y una reunión entre una delegación sindical y el presidente Yamandú Orsi. La Confederación de Cámaras Empresariales solicitó también una audiencia con el Ejecutivo, tras haber rechazado inicialmente discutir la medida por considerarla inviable sin abordar previamente cuestiones de productividad y competitividad. El ministro de Trabajo, Juan Castillo, había señalado que la reducción horaria era el nudo central que impedía el cierre del convenio colectivo.
Ferreira describió el resultado como un precedente para el movimiento sindical uruguayo en su conjunto.
El acuerdo se alcanza por la vía del convenio colectivo sectorial, en paralelo al debate que Uruguay mantiene abierto sobre una eventual reducción de la jornada legal general. Los próximos pasos son la convocatoria a asamblea del SUNCA para la ratificación y la posterior presentación ante el Ministerio de Trabajo para su homologación formal.