Una industria que envejece y pierde atractivo entre los jóvenes
La construcción ha sido históricamente uno de los motores del empleo en Chile. Sin embargo, cifras recientes muestran una tendencia que inquieta a especialistas:
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La población laboral envejece más rápido que en otros sectores productivos.
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La entrada de jóvenes no compensa las salidas naturales por jubilación.
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Las condiciones del sector —altas exigencias físicas, informalidad parcial, accidentes laborales— disminuyen su atractivo para nuevas generaciones.
Los investigadores de CIEDESS señalan que este fenómeno tiene múltiples causas:
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Baja incorporación de innovación y tecnología, que haría más atractivas las labores para profesionales jóvenes.
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Escasa oferta de formación técnica especializada orientada a la industria 4.0 en construcción.
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Preferencia de los jóvenes por sectores digitales o de servicios, considerados más estables y menos demandantes físicamente.
Impactos operativos y económicos para el país
El envejecimiento de la fuerza laboral no es solo un dato demográfico; implica riesgos para la continuidad del sector. Entre los impactos identificados:
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Reducción progresiva de productividad, especialmente en obras de gran escala.
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Mayor vulnerabilidad a déficit de mano de obra, generando retrasos y sobrecostos.
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Incremento de riesgos laborales, debido a mayores índices de fatiga y condiciones físicas asociadas a la edad.
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Desafíos en la transmisión del conocimiento, pues no existe una sólida estructura de mentoría o relevo generacional.
El sector construcción participa de forma decisiva en la economía chilena y es clave para proyectos de vivienda, carreteras, hospitales, puentes y obras de mitigación. Por ello, la falta de trabajadores jóvenes puede retrasar metas críticas de infraestructura pública.
Urgencia de programas de reconversión, capacitación y formación inclusiva
El estudio recomienda implementar acciones inmediatas para sostener el capital humano del sector en los próximos años:
1. Programas de reconversión laboral
Dirigidos a trabajadores mayores, para que puedan desempeñar funciones menos exigentes físicamente o relacionadas con supervisión, seguridad ocupacional y operación de maquinaria.
2. Formación técnica para jóvenes
Diseño de programas formativos alineados con tecnologías modernas como:
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BIM (Building Information Modeling)
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Drones en supervisión de obras
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Automatización de maquinaria pesada
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Gestión digital de proyectos
3. Incentivos para atraer talento nuevo
Incluir becas, salarios competitivos, certificaciones laborales y mejoras en condiciones de seguridad.
4. Promoción de la inclusión femenina y migrante
Dos grupos que podrían contribuir a reducir el déficit, siempre que existan políticas concretas de integración y capacitación.
Una llamada de atención para el futuro del sector
La advertencia de CIEDESS y el OTIC de la CChC pone en evidencia un problema que ya se observa en diversas obras a lo largo del país: escasez de personal joven y una creciente dependencia de trabajadores con más de 50 años.
El desafío es doble: modernizar el sector para hacerlo atractivo y garantizar que los trabajadores mayores sigan siendo parte del proceso productivo con condiciones adecuadas. La construcción chilena, señalan los expertos, debe transitar hacia modelos laborales más tecnológicos, seguros e inclusivos si quiere asegurar su sostenibilidad en los próximos 10 a 20 años.