La actividad de la construcción en Chile enfrentó una profunda contracción durante 2025, evidenciada por el colapso en la emisión de permisos de edificación, que cerró el año en niveles históricamente bajos, según datos oficiales recientes. Esta caída representa uno de los principales indicadores de debilitamiento del sector inmobiliario y de inversión privada en infraestructura, lo que genera preocupación en gremios, economistas y autoridades relacionadas con la planificación urbana y el crecimiento económico. (Fuente: Cámara Chilena de la Construcción – CCHC, cchc.cl)
Los permisos de edificación son autorizaciones que permiten iniciar obras nuevas o ampliaciones de construcciones ya existentes, y suelen ser uno de los indicadores más tempranos y precisos del pulso del sector construcción. Una baja sostenida en estos permisos suele anticipar reducciones en actividad, empleo y demanda de insumos vinculados a obras civiles y viviendas.
Durante 2025, el número de permisos de edificación en Chile registró una caída significativa respecto a años previos, ubicándose en cifras no observadas desde al menos 2013, el año en que la CCHC comenzó a monitorear con detalle este indicador. Esta contracción no solo afecta al segmento residencial —donde tradicionalmente se concentra la mayor parte de permisos—, sino que también se ha observado en categorías como comercial, industrial y de equipamiento comunitario.
Según las cifras proporcionadas por la Cámara Chilena de la Construcción (CCHC), el acumulado de permisos al cierre de 2025 muestra una contracción interanual de doble dígito, reflejando la menor confianza de inversionistas y desarrolladores ante un entorno económico desafiante.
Los permisos de edificación son autorizaciones que permiten iniciar obras nuevas o ampliaciones de construcciones ya existentes, y suelen ser uno de los indicadores más tempranos y precisos del pulso del sector construcción. Una baja sostenida en estos permisos suele anticipar reducciones en actividad, empleo y demanda de insumos vinculados a obras civiles y viviendas.
Durante 2025, el número de permisos de edificación en Chile registró una caída significativa respecto a años previos, ubicándose en cifras no observadas desde al menos 2013, el año en que la CCHC comenzó a monitorear con detalle este indicador. Esta contracción no solo afecta al segmento residencial —donde tradicionalmente se concentra la mayor parte de permisos—, sino que también se ha observado en categorías como comercial, industrial y de equipamiento comunitario.
Según las cifras proporcionadas por la Cámara Chilena de la Construcción (CCHC), el acumulado de permisos al cierre de 2025 muestra una contracción interanual de doble dígito, reflejando la menor confianza de inversionistas y desarrolladores ante un entorno económico desafiante.
Expertos que analizan el fenómeno señalan múltiples factores interrelacionados que han contribuido a este descenso abrupto de la actividad de permisos:
Incertidumbre económica general: La economía chilena ha enfrent desafíos macroeconómicos, con tasas de crecimiento moderadas y presiones inflacionarias que han reducido la disposición de inversionistas a iniciar nuevos proyectos de construcción.
Aumento de los costos de construcción: El encarecimiento de materiales, mano de obra y financiamiento ha encarecido los proyectos, reduciendo la rentabilidad esperada para desarrolladores e impulsando la postergación de obras.
Acceso restringido a créditos: Condiciones más estrictas de financiamiento tanto para desarrolladores como para potenciales compradores de vivienda han reducido la demanda de proyectos nuevos, influyendo directamente en la baja de permisos.
Menor demanda de vivienda nueva: Datos complementarios de mercado señalan que la demanda por vivienda nueva ha perdido dinamismo, afectando también las expectativas de venta y ejecución de proyectos residenciales.
Estos factores, en conjunto, han generado un círculo de cautela entre los actores del sector: menos permisos se traducen en menos inversiones, menor actividad constructiva, menos empleos y menor consumo de bienes y servicios asociados.
La construcción es un pilar fundamental para la economía chilena. Además de generar empleo directo en obras y servicios asociados, impulsa industrias complementarias como la manufactura de materiales, la logística de transporte, servicios profesionales y el sector inmobiliario.
Con una caída tan marcada de permisos, se espera que el nivel de construcción en 2026 siga presionado, con impactos que podrían traducirse en menor producción de bienes asociados, desempleo en subsectores claves y una menor demanda de insumos como cemento, estructuras metálicas, acabados y servicios técnicos especializados.
Además, la pérdida de dinamismo en la construcción residencial puede tener efectos colaterales en la actividad del mercado inmobiliario, presionando precios y limitando la oferta de nuevas viviendas en ciudades principales como Santiago, Valparaíso y Concepción.
Desde la Cámara Chilena de la Construcción y otros gremios vinculados al sector, se han planteado propuestas para reactivar la construcción y recuperar la confianza de inversionistas y consumidores. Entre las medidas sugeridas destacan:
Incentivos fiscales temporales para nuevos proyectos de inversión en construcción, con el fin de mitigar los costos iniciales y atraer capital privado.
Facilitación de créditos preferenciales para desarrolladores y compradores de vivienda nueva, especialmente en segmentos de clase media y sectores emergentes.
Programas de vivienda social fortalecidos que generen demanda real y sostenible, impulsando así la ejecución de obras de edificación.
Políticas públicas de urbanización y desarrollo territorial que identifiquen zonas prioritarias para inversión, con normas claras y tiempos de aprobación más eficientes.
Expertos señalan que recuperar niveles de permisos similares a los años anteriores requerirá tiempo y condiciones macroeconómicas más estables, además de una combinación de políticas públicas y privadas que reduzcan incertidumbre y faciliten la ejecución de proyectos.
La difícil situación de la construcción en Chile no es un caso aislado en Latinoamérica. Otros países de la región han enfrent retos similares en su actividad constructiva como resultado de presiones económicas globales, cambios en los mercados de crédito y fluctuaciones en la demanda por viviendas nuevas.
Sin embargo, el caso chileno se destaca por la profundidad de la caída de permisos y la rapidez con la que se acentuó durante 2025, despertando preocupación entre quienes observan el impacto de la inversión en infraestructura como un motor clave de recuperación económica.