China anunció que en 2026 priorizará la construcción de un “fuerte mercado doméstico”, colocando la expansión de la demanda interna como eje central de su política
De acuerdo con lo difundido por la agencia estatal Xinhua, las autoridades chinas coincidieron en que el crecimiento económico de los próximos años deberá apoyarse con mayor fuerza en el consumo interno, reduciendo la dependencia de factores externos como las exportaciones y la inversión extranjera.
Entre las principales líneas de acción anunciadas se encuentran:
Elevar los ingresos de los hogares, como base para estimular el consumo sostenido.
Eliminar trabas estructurales que limitan el gasto, especialmente en sectores clave.
Liberar el potencial del consumo de servicios, una de las áreas con mayor margen de crecimiento en la economía china.
Estas medidas buscan reforzar la confianza de los consumidores y dinamizar la economía desde adentro, en un contexto de moderación del crecimiento global y tensiones geopolíticas persistentes.
El énfasis en un mercado doméstico más robusto tiene implicaciones directas para sectores estratégicos, entre ellos la construcción, la vivienda, la infraestructura urbana y los servicios asociados. Un mayor poder adquisitivo de los hogares y menos restricciones al gasto podrían traducirse en:
Mayor demanda de vivienda, tanto nueva como de mejora habitacional.
Impulso a infraestructura urbana y comercial, ligada al crecimiento del consumo de servicios.
Reactivación de proyectos vinculados a desarrollo urbano, logística y ciudades inteligentes.
Analistas señalan que esta orientación podría convertirse en un factor de estabilización para el sector construcción, afectado en los últimos años por la crisis inmobiliaria y el ajuste del mercado de bienes raíces.
Uno de los puntos destacados por las autoridades fue la necesidad de potenciar el consumo de servicios, que incluye rubros como turismo, salud, educación, entretenimiento, comercio y logística. Este enfoque responde al objetivo de reconfigurar el modelo de crecimiento, pasando de uno basado en inversión pesada y exportaciones a otro más equilibrado y sostenible.
El desarrollo de estos sectores requerirá nuevas inversiones en infraestructura física y digital, lo que abre oportunidades para empresas constructoras, desarrolladores urbanos y proveedores de servicios vinculados a la edificación.
La decisión de priorizar el mercado interno llega en un momento en que China enfrenta desafíos estructurales, como la desaceleración del sector inmobiliario, la presión sobre gobiernos locales y un entorno internacional menos favorable. Frente a este escenario, el fortalecimiento de la demanda doméstica aparece como una estrategia clave para sostener el crecimiento y reducir vulnerabilidades externas.
Las autoridades subrayaron que las políticas de 2026 estarán orientadas a equilibrar crecimiento, estabilidad y desarrollo de largo plazo, manteniendo la disciplina macroeconómica y promoviendo reformas estructurales.
Con la construcción de un “fuerte mercado doméstico” como prioridad, China se prepara para una nueva etapa de su política económica, en la que el consumo interno jugará un papel protagónico. Para sectores como la construcción y la infraestructura, esta estrategia podría marcar un punto de inflexión, al generar una demanda más estable y predecible vinculada al bienestar de los hogares y al desarrollo de servicios.
En un contexto global incierto, Pekín apuesta por mirar hacia adentro, reforzar su mercado interno y sentar las bases de un crecimiento más equilibrado, resiliente y sostenible en los próximos años.
económica. Así lo señalaron las conclusiones de la Conferencia Central de Trabajo Económico, uno de los encuentros más relevantes del calendario político-económico del país, donde se definen las directrices oficiales para el siguiente ejercicio fiscal.
La reunión, celebrada a puerta cerrada durante dos días y encabezada por el presidente Xi Jinping, reunió a los principales líderes del Partido Comunista y del Gobierno, quienes evaluaron el desempeño económico actual y trazaron la hoja de ruta para enfrentar los desafíos internos y externos que enfrenta la segunda mayor economía del mundo.
De acuerdo con lo difundido por la agencia estatal Xinhua, las autoridades chinas coincidieron en que el crecimiento económico de los próximos años deberá apoyarse con mayor fuerza en el consumo interno, reduciendo la dependencia de factores externos como las exportaciones y la inversión extranjera.
Entre las principales líneas de acción anunciadas se encuentran:
Elevar los ingresos de los hogares, como base para estimular el consumo sostenido.
Eliminar trabas estructurales que limitan el gasto, especialmente en sectores clave.
Liberar el potencial del consumo de servicios, una de las áreas con mayor margen de crecimiento en la economía china.
Estas medidas buscan reforzar la confianza de los consumidores y dinamizar la economía desde adentro, en un contexto de moderación del crecimiento global y tensiones geopolíticas persistentes.
El énfasis en un mercado doméstico más robusto tiene implicaciones directas para sectores estratégicos, entre ellos la construcción, la vivienda, la infraestructura urbana y los servicios asociados. Un mayor poder adquisitivo de los hogares y menos restricciones al gasto podrían traducirse en:
Mayor demanda de vivienda, tanto nueva como de mejora habitacional.
Impulso a infraestructura urbana y comercial, ligada al crecimiento del consumo de servicios.
Reactivación de proyectos vinculados a desarrollo urbano, logística y ciudades inteligentes.
Analistas señalan que esta orientación podría convertirse en un factor de estabilización para el sector construcción, afectado en los últimos años por la crisis inmobiliaria y el ajuste del mercado de bienes raíces.
Uno de los puntos destacados por las autoridades fue la necesidad de potenciar el consumo de servicios, que incluye rubros como turismo, salud, educación, entretenimiento, comercio y logística. Este enfoque responde al objetivo de reconfigurar el modelo de crecimiento, pasando de uno basado en inversión pesada y exportaciones a otro más equilibrado y sostenible.
El desarrollo de estos sectores requerirá nuevas inversiones en infraestructura física y digital, lo que abre oportunidades para empresas constructoras, desarrolladores urbanos y proveedores de servicios vinculados a la edificación.
La decisión de priorizar el mercado interno llega en un momento en que China enfrenta desafíos estructurales, como la desaceleración del sector inmobiliario, la presión sobre gobiernos locales y un entorno internacional menos favorable. Frente a este escenario, el fortalecimiento de la demanda doméstica aparece como una estrategia clave para sostener el crecimiento y reducir vulnerabilidades externas.
Las autoridades subrayaron que las políticas de 2026 estarán orientadas a equilibrar crecimiento, estabilidad y desarrollo de largo plazo, manteniendo la disciplina macroeconómica y promoviendo reformas estructurales.
Con la construcción de un “fuerte mercado doméstico” como prioridad, China se prepara para una nueva etapa de su política económica, en la que el consumo interno jugará un papel protagónico. Para sectores como la construcción y la infraestructura, esta estrategia podría marcar un punto de inflexión, al generar una demanda más estable y predecible vinculada al bienestar de los hogares y al desarrollo de servicios.
En un contexto global incierto, Pekín apuesta por mirar hacia adentro, reforzar su mercado interno y sentar las bases de un crecimiento más equilibrado, resiliente y sostenible en los próximos años.