El mercado inmobiliario de Estados Unidos cerró 2025 con una dinámica compleja: después de cuatro años consecutivos de contracción en las ventas de viviendas usadas, con cifras cercanas al nivel más bajo en tres décadas, el sector mostró signos de recuperación hacia finales del año, gracias a tasas hipotecarias más moderadas y ligeros aumentos en la actividad de compra. Según el informe publicado por la Asociación Nacional de Agentes Inmobiliarios (NAR), las ventas de viviendas previamente ocupadas totalizaron 4,06 millones en 2025, cifra prácticamente sin cambios respecto a 2024 y la más baja desde 1995. Esta tendencia refleja un mercado con demanda debilitada, donde factores estructurales como los altos precios de las viviendas y las elevadas tasas hipotecarias han mantenido a muchos compradores potenciales al margen.
El mercado de venta de casas usadas en EE. UU. se ha visto afectado de manera constante desde 2022, cuando las tasas hipotecarias comenzaron a subir desde sus mínimos históricos durante la pandemia, reduciendo el poder de compra de los hogares. Incluso tras una reducción en las tasas hacia finales de 2025 con tasas en torno al 6 % anual promedio en hipotecas a 30 años la demanda no se recuperó lo suficiente para devolver al mercado a niveles más dinámicos.
El precio medio nacional de las viviendas usadas también continuó su tendencia al alza en 2025, con un incremento de 1,7 % hasta los 414 400 dólares, complicando aún más la accesibilidad para compradores, especialmente para los de primera vivienda.
No obstante, los datos de diciembre de 2025 ofrecieron motivos para cierto optimismo. Las ventas de casas usadas se aceleraron hasta una tasa anualizada de 4,35 millones de unidades, lo que representa un incremento de 5,1 % respecto a noviembre y el ritmo de ventas más rápido en casi tres años, según reportes recientes que complementan las cifras oficiales.
Este repunte está asociado a una ligera disminución de las tasas de interés y a una desaceleración en el crecimiento de los precios de las viviendas, factores que hicieron más atractiva la compra para algunos segmentos de compradores. Aun así, el total de ventas sigue por debajo de los promedios históricos habituales, que rondan cerca de 5,2 millones de unidades al año.
Los precios de las viviendas han continuado subiendo de forma sostenida durante los últimos años, lo que ha erosionado la capacidad de muchos hogares para acceder a viviendas propias sin dependen de ingresos elevados o grandes ahorros.
Aunque las tasas han bajado desde sus picos cercanos al 7 % a inicios de 2025 hasta aproximadamente 6 % hacia finales de año, todavía están por encima de los niveles históricamente bajos que incentivaron fuerte actividad en años recientes. Esto limita la capacidad de endeudamiento de compradores medianos y jóvenes.
La falta de inventario disponible en muchas regiones del país ha mantenido presionados los precios y ha reducido las opciones de compra. A finales de 2025, había cerca de 1,18 millones de viviendas sin vender, una cifra que, aunque ligeramente mayor que años anteriores, sigue por debajo de los niveles normales previos a la pandemia.
A pesar del largo periodo de ventas bajas, varios analistas y economistas anticipan una posible mejora del mercado inmobiliario en 2026, impulsada por:
📉 Tasas hipotecarias más estables o en descenso que puedan atraer más compradores.
🏡 Aumento previsto de la oferta de viviendas a medida que más propietarios decidan vender sus casas.
📊 Expectativas de crecimiento de ventas, con proyecciones optimistas de hasta un 14 % de aumento en las transacciones durante el año.
Estos elementos, combinados, podrían aliviar parte de la presión en el mercado y ayudar a que más familias accedan a vivienda propia, especialmente si las condiciones económicas generales y del empleo se mantienen estables o mejoran.
El mercado de vivienda en Estados Unidos cerró 2025 con retos considerables tras años de ventas bajas, marcando cifras históricas de contracción en el número de transacciones. Sin embargo, las cifras de diciembre y las condiciones cambiantes de tasas hipotecarias han despertado expectativas de un posible repunte en 2026. Para muchos compradores y agentes inmobiliarios, estos datos representan un punto de inflexión potencial, aunque la recuperación completa dependerá de mejoras sostenidas en la asequibilidad, la oferta de viviendas y la confianza económica general de los hogares estadounidenses.